Hace ahora tres años, arrancaba la constitución de la Asociación de Criadores de ganado de Raza Berrenda
de la Comunidad de Madrid (ABEMA)
. Las razas, en sus variedades de colorado y negro, se encontraban
en una situación claramente regresiva, a la que se había llegado por ser animales muy ligados a las
tradicionales prácticas agrícolas y ganaderas, muchas de ellas hoy abandonadas por razones de todo tipo, y que han llevado hasta la práctica extinción de ambas razas.
Así fue entonces cuando un grupo de ganaderos de Madrid, con el apoyo incondicional de la Dirección General de Agricultura de la Comunidad Autónoma de Madrid, se plantearon la constitución de ABEMA, mediante la cual se han empezado a adoptar los primeros pasos para la recuperación de la raza, tarea nada fácil por distintas razones.
De una parte, el primer grupo de problemas al que tenemos que hacer frente es común a todos los ganaderos españoles. Si bien es cierto que nuestra integración en 1986 en las entonces Comunidades Europeas fue un claro avance para las relaciones internacionales y comerciales españolas, no es menos cierto, que el campo español tuvo que asumir y sigue asumiendo importantes ajustes estructurales.
Entonces, por las limitaciones que los productores españoles tuvieron que asumir a la hora de las exportaciones, los nuevos controles sanitarios e incluso por todo el acervo comunitario que se tuvo que aceptar y para lo que estaba escasamente preparado. Desde entonces, las sucesivas reformas de la Política Agrícola Común (PAC), iniciadas en la década de los ochenta, con vistas a la reducción de los gastos agrícolas del presupuesto comunitario, que habían llegado a ser del más del 80% del total del presupuesto, hasta los nuevos principios que las explotaciones agrícolas y ganaderas que deben afrontar, como el desarrollo sostenible buscando la armonía entre la viabilidad económica y el respeto al medio ambiente, o el bienestar animal o incluso las consecuencias que para el campo comunitario tiene los compromisos internacionales adoptados por las Instituciones comunitarias y sus Estados Miembros en contexto de la Organización Mundial del Comercio o, finalmente, para no hacer tediosa la enumeración, el nuevo futuro que nos viene con la ampliación de la Unión Europea hasta veinticinco Estados prevista para dentro de un año, no hacen sino que esta actividad económica, se encuentre también en clara regresión en nuestra sociedad.

Pero, de otra, el propio reto que supone la recuperación de una raza en peligro de extinción. Así, la identificación de animales puros, acción evidentemente muy compleja y con el objetivo de identificar las cabezas para poner en marcha el Registro fundacional de la raza, tarea que se desarrolla en el aspecto administrativo, pero también de campo, labor a la que la Asociación está dirigiendo sus esfuerzos actualmente, junto con llos órganos competentes de la CAM y de los propios ganaderos, columna vertebral sobre la que se sostendrá, en última instancia, la recuperación de una raza de una particular belleza.

Hoy, como presidente de ABEMA, me complace presentar mediante estas líneas finales, nuestra página Web.
Oscar Herrero Aparicio
Presidente de ABEMA
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